Tu eres gallo… pero la de los huevos soy yo
En Honduras, la industria maquiladora con sus prácticas disciplinarias y modernas, es vista por muchas personas como una fuerza protectora contra la violencia extrema de las maras y de las calles que es el enfoque principal del discurso diario hondureño. Sin embargo, la industria maquiladora, y las...
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| Dans: | URI:https://journals.openedition.org/trace, |
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| Auteur principal: | |
| Format: | Article ou chapitre numérique |
| Langue: | Espagnol |
| Publié: |
Trace
2011
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| Sujets: | |
| Accès en ligne: | Accès Université d'Orléans et IFPM |
| Résumé: | En Honduras, la industria maquiladora con sus prácticas disciplinarias y modernas, es vista por muchas personas como una fuerza protectora contra la violencia extrema de las maras y de las calles que es el enfoque principal del discurso diario hondureño. Sin embargo, la industria maquiladora, y las políticas militares y neoliberales (implementados por el fmi y el Banco Mundial) de las cuáles se aprovecha directamente, están estrechamente ligados con las prácticas de violencia asociadas al género. Éstas incluyen tanto la práctica del control estricto de las opciones de fertilidad de las operarias como el genocidio invisible de niños y hombres jóvenes quienes se encuentran sin posibilidades de empleo a causa de la flexibilización y la feminización del trabajo en Honduras. Enfocando en la maquiladora como sitio de producción y reproducción, este artículo examina las formas complejas en las cuales nuevos roles de género se negocian dentro de un contexto hondureño de violencia estructural, callejera, laboral y simbólica. Dentro de ese contexto, muchos hondureños opinan que las maquiladoras presentan oportunidades liberadoras. Aquí se toma en serio la idea que el lugar de trabajo puede (re)producir sujetos liberados, ocupando una definición muy amplia del concepto. Aunque el trabajo de maquiladora disciplina el cuerpo capitalista en términos de género, controlando hasta las acciones más íntimas de las obreras y los obreros, les proporciona nuevos contextos en los cuales pueden renegociar sus roles de género –mediante el chisme, enfrentando sus jefes de trabajo y los dueños de sus fábricas y también empleando su nuevo capital financiero y cultural para afirmar su independencia fuera del lugar de trabajo y efectuar la liberación mediante el consumismo moderno. |
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