Ser perro en Ruanda: De Imbwa a Umusega
Ruanda posee una población canina extremadamente reducida en comparación con el resto de países africanos. Sin embargo, en los últimos años, este país está viviendo una emergencia de los perros como animales de compañía, especialmente en la capital, Kigali. Si este incremento ya supone un desafío po...
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| Опубликовано в: : | URI:https://journals.openedition.org/nuevomundo, |
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| Главный автор: | |
| Формат: | Article ou chapitre numérique |
| Язык: | Espagnol |
| Опубликовано: |
Nuevo mundo mundos nuevos
2021
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| Предметы: | |
| Online-ссылка: | Accès Université d'Orléans et IFPM Accès Université d'Orléans et IFPM |
| Итог: | Ruanda posee una población canina extremadamente reducida en comparación con el resto de países africanos. Sin embargo, en los últimos años, este país está viviendo una emergencia de los perros como animales de compañía, especialmente en la capital, Kigali. Si este incremento ya supone un desafío político y social para muchos países, el caso de Ruanda es especialmente delicado, pues durante el genocidio ocurrido en 1994, se produjeron cambios sustanciales en las relaciones entre humanos y perros, que aún hoy perduran. Este trabajo muestra cómo los procesos coloniales y postcoloniales, tienen repercusiones extendidas en el tiempo, que trascienden la barrera de la especie. El texto ilustra la idea de que las consecuencias políticas, sociales y medioambientales de estos procesos, implican a todos los seres en interacción. En Ruanda, los antecedentes históricos y culturales que en el pasado marcaron las interacciones de los humanos con los perros, tienen hoy un impacto en los retos que el país enfrenta. Los perros ruandeses también tienen algo que decir en el proceso de reconciliación. |
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