De la Catedral al cementerio y de la procesión al desfile: festejos nacionales cívico-religiosos en México, 1826-1842

En las primeras décadas después de la independencia, las fiestas nacionales mexicanas se organizaron a partir del modelo de las fiestas de la Monarquía católica: su escenario principal era la Catedral, la representación de la nación era corporativa y, por tanto, heterogénea y jerarquizada, su interé...

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Gardado en:
Detalles Bibliográficos
Publicado en:URI:https://journals.openedition.org/alhim,
Autor Principal: López, David Carbajal
Formato: Article ou chapitre numérique
Idioma:Espagnol
Publicado: Amérique latine histoire et mémoire 2017
Sujets:
Acceso en liña:Accès Université d'Orléans et IFPM
Accès Université d'Orléans et IFPM
Descripción
Résumé:En las primeras décadas después de la independencia, las fiestas nacionales mexicanas se organizaron a partir del modelo de las fiestas de la Monarquía católica: su escenario principal era la Catedral, la representación de la nación era corporativa y, por tanto, heterogénea y jerarquizada, su interés fundamental, las cortesías con las autoridades, que confirmaban el ejercicio del Patronato. Las celebraciones fúnebres de 1823, 1836 y 1838, testimonian además la recuperación de la cultura de las reliquias de santos. Sin embargo, las ceremonias cívicas de septiembre de 1842, que celebraban al presidente Antonio López de Santa Anna, al mismo tiempo que culminaron la sacralización del cuerpo presidencial, contribuyeron a reducir la impronta de los espacios y ceremonias católicas, en favor de un ceremonial militar y del espacio más secular del cementerio romántico, y de una representación nacional más homogénea.